Según Vilem
Flusser ” las imágenes son superficies con significado, señalan algo ubicado
afuera, en el espacio-tiempo, que han de ser concebibles en forma de abstracciones,
ya que las cuatro dimensiones se reducen a dos. A esta capacidad de abstracción se
la llama “imaginación”. Es así q el significado de una imagen muestra la síntesis
de dos intenciones: la q se manifiesta en la imagen y la del contemplador, es
por eso q una misma imagen da de resultado varias interpretaciones.
En el caso de la imagen técnica, el contemplador las toma
como ventanas, las cree como a sus
propios ojos, su crítica es un análisis del mundo y no de su generación. Esta actitud es peligrosa porque la
objetividad de las imágenes técnicas es
un engaño, pues, no son simbólicas, sino que representan complejos simbólicos
mucha más abstractos que las imágenes tradicionales. La imaginación que las
fabrica es la capacidad de re codificar conceptos de textos en imágenes; y al
contemplar estas imágenes, vemos unos conceptos novedosamente cifrados del
mundo de afuera.
Es así que en base a
estas afirmaciones se eligió trabajar sobre tres fotografías digitales tomadas
en el museo del Bicentenario en la ciudad de Buenos Aires, esta serie de
imágenes técnicas están enfocadas en los reflejos que se producen dentro y
fuera de este espacio museístico, la forma que incide la luz sobre estos
cristales, lo que dejan ver, lo que ciegan, lo que generan.
¿Por qué este espacio, recientemente construido tiene estas
características? ¿Qué trata de representar? En la primer fotografía los planos
se superponen debido al reflejo del cristal, vemos un afuera q se adentra y un
adentro que pierde sus límites en los reflejos del afuera. Esto nos permite ver
el contraste arquitectónico de este museo con los edificios históricos que se
encuentran a su alrededor construidos en épocas pasadas. Al combinarse las
perspectivas, las líneas constructivas se mezclan y generan una confusión óptica
al espectador de la imagen. El museo que
habla de la historia lo hace a través de su arquitectura, no solo por el
contenido que expresa sino por lo que genera al encontrarse emplazado en ese
lugar especifico, al lado de la casa rosada, sobre los cimientos de la aduana Tylor,
a metros de la plaza de mayo, en el centro de la ciudad donde la historia está
presente a cada paso. El techo vidriado permite introducir todo esto en el
espacio museístico, así como también sus paredes de ladrillos y las arcadas q
separan las salas de exposiciones. Este continuo juego del adentro y del afuera,
del pasado y del presente es lo q tratan
de mostrar estas fotografías.
Como ocurre en la segunda fotografía: el piso transparente deja ver los vestigios del
pasado, pero el reflejo del techo vidriado sobre esta superficie lo ciega, ocultándolo
nuevamente.
Este museo busca introducir
al espectador en la historia para q forma parte, no solo a través de la
información q en él se brinda si no también a través de su participación en el
mismo.
En base a la teorización de Philippe Dubois en el texto “De
la verosimilitud al índice” la elección de las fotografías aquí analizadas se
enmarcan dentro de de la teoría de la
fotografía como transformación de lo real, donde se intenta demostrar q la imagen técnica no es un espejo neutro
sino un útil de transposición, de análisis, de interpretación, incluso de
transformación de lo real.



V++.
ResponderEliminarMuy buen trabajo. Desde la elección de las fotos analizadas a las referencias a Flusser y Dubois, el trabajo es muy consistente en términos estéticos y conceptuales. Siguiendo en esta misma dirección en el próximo se podría integrar aún más esa relación entre la cuestión práctico la y la cuestión teórica. Es decir, cómo leer desde Flusser las imágenes que vos trabajás. Desde el encuadre, la iluminación, el trabajo por capas, etc.
Es importante cuidar la ortografía y la redacción, que por momentos es un tanto confusa.
Sebastián.